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¿Qué hay detrás del alumno "problema"?



Soy maestra de nuevo ingreso y actualmente me encuentro impartiendo quinto año, cada grado tiene su complejidad pero considero que ningún maestro me va a desmentir al decir que quinto año es el más difícil, debido a la edad en que se encuentran los alumnos, y sobre todo por los contenidos que en este se imparten, al ser maestra inicial ha sido un gran reto sacar adelante a mi grupo y que estos adquieran de manera significativa cada uno de los "aprendizajes esperados" que se espera obtengan en este ciclo escolar. Sin mencionar la situación actual del nuevo modelo educativo y la sobre carga de trabajo en la que se encuentran inmersos los docentes en servicio. 

Estamos conscientes que todos nuestros alumnos son diferentes, pero siempre existirá ese niño que se convertirá en tu dolor de cabeza, el que no te deja dormir, por estar pensando en la manera de como sobrellevar la jornada ya que cada día se ha vuelto una guerra entre él y tu, debido a su mal comportamiento y su actitud rebelde y desafiante, buscando la manera en que esta situación no perjudique al resto del grupo, pero sobre todo, es una lucha personal constante por encontrar la solución a sus problemas, ayudarlo y motivarlo a seguir adelante sin contemplar su apatía, su coraje por la vida a pesar de su corta edad, problemas que ni si quiera son de él pero que debido al ambiente en el que ha crecido se ha contagiado y ahora lo reproduce en el aula, quizá no es tu obligación como maestro involucrarte en su vida personal pero implícitamente lo haces y se convierte poco a poco en un reto para ti el buscar como ayudar a ese alumno.

Recuerdo la primera vez que Noe entró al aula, el ciclo ya había comenzado desde hacía un mes. Tocaron la puerta del aula aquella mañana, era el papá de Noe, la directora y Noe, me dice la directora que se nos acaba de unir un nuevo alumno, que lo recibiera, les di los buenos días y de manera cordial me presente, le di la bienvenida a Noe lo invite a pasar al aula y se acomodara en el lugar que mejor le pareciera, posteriormente platique un poco con su papá, me puse a su disposición y lo puse al tanto de los acuerdos que desde un principio se habían tomado dentro del grupo, mi manera de trabajar y las obligaciones que él debía cumplir como padre de familia, me despedí, entre nuevamente al aula y abrí un espacio para presentar a Noe a sus compañeros y viceversa, tomo nuevamente su lugar, y con ayuda de sus compañeros le explicamos las reglas del aula y la manera en que nos gustaba trabajar, Noe todo ese día se mostró callado y apenas pudimos cruzar palabras, concluimos la jornada y todo parecía marchar bien.

Fue sorprendente la manera en que Noe se integró al grupo en la primer semana desde su llegada, se le dio la confianza por parte de sus compañeros y mía, pero nunca nos imaginamos que su actitud iba a cambiar, poco a poco empezó a sacar su furia, comenzó a molestar a sus compañeros, se dirigía a ellos con aquel coraje y a mi me faltaba al respeto. Cada día se estaba convirtiendo en un martirio aunque me duela decirlo, una lucha constante contra aquel niño que se rehusaba a escuchar, no quería trabajar, renegaba por todo, soltaba golpes sin medir las consecuencia y hacia caso omiso a cualquier llamado de atención y castigos.

Se mando llamar al papá en varias ocasiones pero la situación no cambiaba, el padre me explicó que el se encontraba separado de la mamá de Noe, y que el niño estaba viviendo con ella pero mientras estuvo con su mamá, Noe vivió situaciones muy difíciles y que por eso el decidió traérselo a vivir con él y con su pareja actual, que prácticamente lo había recogido de la calle, el ambiente en el que el niño estaba creciendo, era un ambiente totalmente inadecuado, en donde presenciaba el trafico de drogas, vandalismo, violencia domestica y adicciones.

Conociendo un poco la historia de nuestros alumnos, al menos encontramos respuestas del porque son como son, y aprendemos a comprenderlos un poco más y sobre todo ayudarlos a sobre llevar su pesar, motivandolos a seguir adelante, haciéndoles sentir que son escuchados y que alguien se preocupa por ellos.

La situación continuo, yo no quería recurrir a la suspensión así que gestione un espacio para que Noe fuera atendido por la psicóloga de la institución, le expuse su caso y a pesar de que se complicó un poco debido a que son muchos los niños que ya atienden, la psicóloga acepto. Sin embargo, Noe no se salvo de ser suspendido, las madres de familia comenzaron a ir a quejarse conmigo ya que los demás niños lo estaban acusando porque Noe los golpeaba, algunas otras lo esperaban en la hora de salida para llamarle la atención e incluso amenazarlo, la situación se estaba saliendo de control y en mi desesperación recurrí a suspenderlo por tres días. Y aunque me cueste aceptarlo, ya que considero que la solución no es huir del problema si no afrontarlo, en esta experiencia puedo decirles que fue lo mejor que pude haber hecho, ya que este acto me ayudo hacerle ver a Noe que yo era la autoridad del aula y que merecía respeto, así como sus compañeros.

El haberlo suspendido le dolió tanto, pues creyó que nunca lo haría. No me malinterpreten, el propósito no es lastimar a nuestros alumnos pero si hay que hacerles ver en lo que están mal y corregirlos en el instante y de buena manera,  considero que a él le afecto que yo lo haya suspendido ya que a pesar de nuestra relación, sabe que es escuchado por su maestra, además de brindarle la atención que él tanto necesita. Una vez de haber regresado al aula, su actitud fue totalmente distinta, la psicóloga aprovecho la situación para trabajarlo con él y hacerle ver la importancia de nuestros actos y que estos siempre tendrán una consecuencia pero que depende de nosotros si esta es buena o mala.

Se que Noe no cambiara de las noche a la mañana, pero después de trabajar con él, el lado emocional, por un poco más de tres meses, hemos tenido avances. Mi reflexión ante esta situación es recordarme a mi misma y a ustedes lectores docentes, que nunca se nos debe olvidar que nuestro trabajo es con seres humanos y más aún, con niños, los cuales son totalmente diferentes entre si, que cada uno tiene su propia historia y que nuestra principal cualidad deberá ser la de la empatía seguida de la paciencia, ya que una palabra o gesto los puede marcar de por vida ya sea para bien o para mal, no dejemos de lado la importancia de escuchar y conocer a nuestros alumnos, conocer sus pensamientos, sentimientos y conocer también la manera en que ellos nos perciben.

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